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Ir al cine se ha convertido en una tortura… al menos para quienes disfrutamos de la experiencia.

Por razones narradas en posts anteriores (en especial por la principal cómplice de este espacio Edelweiss), en Barquisimeto han ido quedando muy pocas opciones en lo que a salas de cine se refiere: El Multi-Rialto con su atención de bodega queda descartado de plano, Cinex se ha ido contagiando de este mal… así que sólo queda Cines Unidos, quienes luego de mi último impasse con ellos han demostrado en varias oportunidades que toman en cuenta la opinión del usuario (o invitado, como le llaman) y tienen la intención de mejorar sus puntos flacos… bravo por ellos!

Sin embargo, no todo es perfecto…

A finales de Diciembre decidimos ir a Cines Unidos Sambil (ya conocía las salas) a pasar esos ratos de ocio, típicos de la temporada, viendo una película. Como es costumbre, y siendo precavidos ante la fecha (Viernes 26 de Diciembre), preferimos reservar las respectivas entradas… hasta ahí, todo bien.

Llegamos unos 45 minutos antes de la función, de nuevo, siendo precavidos de retirar los tickets a tiempo… la sorpresa nos la llevamos al llegar y ver el lobby del cine más que repleto de gente, todos haciendo cola tanto para retirar las entradas como para comprar chucherías. Por qué? Pues muy sencillo: De las máquinas de Tickexpress, cuyo encabezado es “Más rápido, más fácil y más seguro”, sólo funcionaban 2 de 10 (u 8), y de las cajas de la caramelera sólo estaban operativas 3 de 6. Y el cine FULL. Tiene esto lógica???!

Sin exagerar, el tiempo de espera para retirar las entradas era de hasta 20 minutos (algo exorbitante para un servicio que se jacta de ser precisamente más efectivo). Preguntamos a un anfitrión que estaba pendiente de las máquinas (muy amable él, eso sí) por qué, estando en una fecha y temporada tan concurrida, sólo tenían funcionando 2 máquinas? Su respuesta fue: “Lo que pasa es que el sistema de cada máquina lo controlan desde Caracas… allá deciden cuántas estarán operativas”. De nuevo, TIENE ESTO LÓGICA???! Quién mejor que el personal que labora en cada cine para decidir cuántas máquinas poner en funcionamiento? :s

Ok, ok, no digo que no esperaba colas, porque por la fecha era lógico pensar que habría bastante gente, pero si precisamente tienen a su disposición herramientas e infraestructura que agilicen la afluencia de usuarios, no sería más práctico hacer uso de ellas??!

Por otro lado, y ese creo que es uno de los grandes enigmas de la humanidad, algo que no creo que controlen desde Caracas (conjeturas mías no más) es la cantidad de cajas operativas en las carameleras, entonces pregunto: Siendo viernes, 26 de Diciembre, 6 de la tarde, por qué sólo estaban la mitad de las cajas abiertas? Digo, si sumamos 20 minutos de cola para retirar las entradas + 20 (o más) minutos de cola para comprar cotufas, eso nos da un usuario molesto con ganas de pagarla con el primer uniformado del cine que se consiga en el camino a la sala, no les parece?

En fin, aún me falta conocer el área ‘Premium’… sólo Dios sabe lo que encontraré allí :-/

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Por: Oswaldo Parra

Reciban mi más cordial saludo. En el día de hoy compré a través de su página en internet tres boletos para la película High School Musical 3, proyectada en la sala 5 de Cinex en el CC Metrópolis de Barquisimeto. El proceso fue rápido, sin presentar ningún inconveniente. De inmediato recibí la confirmación por correo electrónico de la transacción y el número de control de la misma.
Me dirigí al cine con una hora de anticipación (para no arriesgarme a los 45 minutos que han fijado como límite) para retirar mis entradas a través de la máquina expendedora, siendo el caso que la máquina estaba apagada, por lo que me dirigí a la cajera y le manifesté que quería retirar las entradas que ya había cancelado con mi tarjeta de crédito. La cajera me dijo que tenía problemas con el sistema, por lo que llamó a un supervisor, quien después de unos diez minutos me indicó que él mismo me llevaría a la sala al momento de iniciarse la función porque la máquina no había imprimido los boletos (ni mi comprobante de compra). Acepté la solución y unos 25 minutos antes de iniciar la función me dispuse a hecer la cola en la venta de alimentos del cine, observando que de ocho cajas sólo una estaba funcionando, a pesar de que había una fila de al menos 18 personas.
Llegado mi turno, casi a la hora de la función (2:00 pm), me entregaron las cotufas que obsequian por la compra de las entradas (gracias de nuevo al supervisor, quien le informó a la cajera), compré algunos productos y ocurrió lo siguiente: el monto total de la compra era de Bs 41, y la cajera me preguntó si tenía Bs 1. Le manifesté que no y me preguntó si quería “completar” el monto de mi compra con un Cocosette. Yo no deseaba nada más, por lo que me dijo que no tenía sencillo para darme cambio, y le respondí que se quedara con el cambio si no me podía dar vuelto, o que lo pusiera en un cochinito para el aguinaldo. La señorita me llamó “grosero”… ¿Grosero? Grosero es que se cometa un error con un cliente y esperen que siga pasivo aceptando las reglas que impone el local. Grosero es que la cajera me arroje los pitillos al yo responderle que tuve que esperar inútilmente a que me entragaran los boletos QUE YO PAGUÉ, no los pedí regalados ni me los dieron en la radio; además de que el servico en el expendio de alimentos era escaso y lento.
¿Que si yo estaba molesto? Pues sí, pero no insulté a nadie, aunque no podían esperar paciencia de mí en ese momento.  Lo mejor del caso es que la cajera me dió el cambio exacto: un billete de cinco, uno de dos y dos monedas de un Bolívar (total 9 Bs). ¿Para qué me dijo que no tenía cambio? Ya sé, si 100 clientes aceptan el Cocosette, la caja registra 400 Bs extra. Pero si yo conozco la técnica y no la acepto el cajero DEBE entregarme mi cambio.
Imagino que mi caso es el resultado de Una Serie de Eventos Desafortunados, pero espero que si tienen un departamento de reclamos, y si aplican principios de Gestión de Calidad y Mejora Continua en su organización, puedan emplear este caso como ejemplo de lo que puede molestar y hacer marchar a un cliente. Yo seguiré asistiendo a sus salas, pero no gracias al sabor de sus cotufas ni a lo cómodo de sus butacas, sino gracias a ese anónimo supervisor que se disculpó conmigo y supo escuchar mi queja, sin decirme como la señorita de la caja: “No es conmigo que se tiene que quejar”.
Señorita: la cara de la empresa ES USTED. La empresa ES USTED.
Cinex: esa muchacha los hace verse mal (peor que una película pirata). Ideen formas de resolver conflictos sin lesionar al cliente.
Señor supervisor: mi admiración y mi agradecimiento para con usted.
Intencionalmente no averigué los nombres de los empleados, ni de los corteses ni de los agresivos, eso queda de parte de ustedes.

Atentamente,
Oswaldo Parra
CI 00000000
Tlf: 04xx0000000
NÚMERO DE TRANSACCIÓN: 4588797

Por: Edelweiss

Creo que Cinex está dejando de ser mi opción preferida para ir al cine. El fin de semana fui a ver La Virgen Negra, y sin pensarlo mucho escogí el Cinex del Babilón porque es el que siempre está más solo y tal. Ni soñar con encontrar entradas en Sambil, por ejemplo.

Fui y como siempre, sin colas, sin estrés ni gentirín compré mis tickets y entramos tan tempranamente que aún no habían apagado las luces de la sala. El efecto fue parecido a la razón por la que no me gusta ver cómo se preparan algunas comidas :s

La sala era un desastre: asquerosa, desordenada, horrible. Pero lo que más me impresionó no fue el desorden de cotufas y papeles tirados en el piso y los asientos, sino lo mugrientas que están las sillas… esas cómodas y grandotas sillas. Inmundas, negras, nunca jamás en la vida les han pasado un “trapito” (como decimos en Barquisimeto), una esponja o algo. Aquello tiene acumulado como 5 años de mugre en cada uno de los asientos. Se pasan.

Como es costumbre, me fui a protestar y a ver qué decían los que allí trabajan, sin esperar nada, no soy tan ilusa. Me les acerco y les digo:

Edelweiss: “Oye, aquí nunca limpian esas salas?”
Chico Cinex: “Lo que pasa es que el personal de mantenimiento está libre hoy” (Hoy es un día sábado, ok?)
Edelweiss: “Y nadie lo sustituye? Nadie pasa una escobita? Recoge? Coletea?”
Chico Cinex: “No señorita y como ya es tan tarde” (9 y 30 p.m.)
Edelweiss: “O sea, que quienes venimos a la última función nos tenemos que calar el desastre que dejan todos los que vinieron a las funciones anteriores???”
Chico Cinex: “Es que hay poco personal. No somos muchos y el cine es muy grande, pero usted puede escribir en las sugerencias que aparecen en nuestra página web” (jajajajajaja)
Edelweiss: “Yo obviamente no espero que se pongan a lavar la sala, cosa que deberían hacer de vez en cuando, pero al menos pudieran recoger un poquito, todo está patas arriba, o al menos apagar la luz para que el resto que entre a la sala no vea todo ese caos”.
Chico de Cinex: Le hizo una seña veloz a una compañera quien salió corriendo a apagar la luz

O sea…

Siguió entrando la gente y no se dieron cuenta a primera vista como nosotros, del deplorable estado de la salita de cine, e iban ganando. Hasta que me senté con mis tres compañeros, no me había percatado del gran pegoste que era el piso: un pichaque. Pega pura, pues. Al salir de la sala uno de mis compañeros de cine, llevaba pegada a sus zapatos una colección de papelitos de pitillos, cotufas, bolsitas de chucherías, etc. Una buena muestra.

Entonces yo me pregunto:

1.    ¿Será que todas las salas de cine son así y uno con la luz apagada casi siempre, no se da cuenta?
2.    ¿Será por eso que las salas del Babilón siempre están vacías?
3.    ¿Cuánto pagarán ahí en el Cinex como para responder sin el menor interés y como con anemia las inquietudes de un cliente, estilo “piense lo que quiera”?

Al salir, el chico Cinex nos dio las buenas noches, y señalando los pies de mi amigo, el coleccionista de papelitos en el zapato, le dije en un tono muy exagerado, claro: “la sanidad debería cerrar este cine”. Y él junto a otros dos compañeros respondieron: “Llámelos!!!”.

Una de las cosas más detestables de la vida cotidiana son los bancos, con sus incómodas oficinas infernales y sus colas y servicios burocráticos capaces de quitarle las ganas de vivir a cualquiera… pero de entre los peores representantes de estos sitios está Banesco (en cualquiera de sus formas, colores y tamaños).

Yo siempre le había huído a este banco luego de haber tenido unos pocos encuentros cercanos del tercer tipo con varias de sus agencias (por cobro de cheques principalmente), y en las que de ser gato me quedarían nada más 5 vidas en lugar de 9; sólo que esa suerte se me acabó cuando en la agencia donde trabajo decidieron cambiar de banco para depositar la nómina y no escogieron otro más decentico que BA-NES-CO… noooooooo!

Podría enumerar y describir todo lo que no me gusta de este banco en particular, pero ocuparía todo el espacio disponible en el servidor de WordPress, y los aburriría más que una cadena presidencial un 5 de Julio, así que me centraré en un punto específico: los telecajeros.

Resulta que Banesco y sus telecajeros están en todos lados, dentro de las agencias, fuera de ellas, en los pasillos de los centros comerciales, en Farmatodo, Locatel, Hiperexito, Makro y me atravería a decir que hasta en Mercal, y sí, chévere, puede que resulten en apariencia una total comodidad, peros no se dejen engañar: los que están dentro/fuera de las agencias se les cae la línea a cada rato, y sí hay más de uno da lo mismo porque sólo funciona UNO; y los que están ‘flotantes’ en los lugares que ya les mencioné no suelen tener dinero ¬_¬

Sin embargo, hay otra cosa que realmente me desespera de sus aparatos infernales y es lo siguiente: Cuando uno hace uso de ellos debe meter la tarjeta e introducir la clave (hasta ahí todo bien), acto seguido sale un mensaje que dice algo como “Estimado usuario, para mayor seguridad le recomendamos cambiar su clave de acceso de forma constante blah, blah, blah…”, ok, no tengo problema en que corporativamente manifiesten cierta preocupación por la seguridad de sus clientes, pero de ahí a OBLIGARTE a cambiar la clave es como demasiado… y eso fue lo que me sucedió hace poco cuando necesité sacar dinero y lo primero que me sale luego de intriducir la clave es “Esta clave ha caducado, por favor cámbiela para poder hacer uso del servicio”… LA MADRE QUE LOS PARIÓ!!!! Ya no basta con tener una clave de seguridad, una telefónica (que DEBE ser diferente) y aprenderse el número de cuenta, ahora hay que hacer una sopa numérica mental, revolver todas esas cifras y rogar al universo porque no te equivoques al usar la tarjeta para que no te la bloqueen por “Uso indebido de la clave de acceso”… y debas perder más de tu valioso tiempo en una agencia, solventando el ‘inconveniente’ que ellos generaron.

Y saben qué es lo peor del caso? Que Banesco es uno de los bancos con mayor cantidad de clonación de tarjetas del país, osea, no importa lo que hagas, estás en riesgo igualito, cambies o no la clave todos los días.

De seguro este post tendrá una segunda parte, ya que pronto me tocará solicitar un par de referencias en una de sus agencias… les contaré cuántas raices me salen :s

Por Edelweiss

Hace un par de días estaba antojada de la hamburguesa de pollo de KFC. Debo acotar que a mi no me gusta el pollo, normalmente no visito Arturo’s, ni Pollos Sabroso, ni Pollo Graduado, ni Church’s Chiken ni nada que se llame pollo.

Sin embargo, en KFC hay algunas cositas que me gustan, entre ellas, las hamburguesas que son un poco picositas y todo. Hay dos tipos: la de milanesa de pollo, que nunca hay, y la de pollo molido que es la medio picante.

Después de hacer la colita, me sorprendió mucho ver que la gorra y franela del uniforme decían “Maniáticos del servicio”. Aquella frase me dejó muda unos segundos y me llenó de esperanza porque pensé que alguien realmente estaba consciente de lo que significa prestar un buen servicio. Me impactó y me sonaron como campanas de fondo.

Hasta que volví a hablar y le digo al que atiende “dame por favor dos hamburguesas de pollo molido”. Y él responde: “disculpe, en este momento no tenemos pollo molido”. Al borde de la decepción, le pregunto “¿y de milanesa?”. Y escucho: “tampoco, no tenemos ningún tipo de hamburguesa”.

Después de la corta ilusión de la frase y el clásico amotinamiento al enterarme de que lo que quería, no lo tenían, me pregunté: ¿CUÁL ES LA MANÍA ENTONCES??? Y me fui a comer una insípida hamburguesa (nada picosa) en Mc Donald’s.

Y Adri agrega:

En KFC del Sambil casi nunca hay hamburguesa, lo sé porque yo sí busco cualquier cosa con pollo… y si es entre dos panes mejor (que lo digan en Burguer King que no salgo del King de Pollo) :p

En un principio pensaba que era por el horario en que yo iba (luego de las 9 de la noche, cuando terminaba clases en la Alianza Francesa), pero una vez me acerqué al mediodía (hora para que tengan de todo) y tampoco había.

Pero en qué se basa realmente mi queja? En lo siguiente:

Cuando logré que me prepararan una hamburguesa me llevé la decepción del año, se las describo: Pan, medio tarro de mayonesa, chancleta con sabor a pollo (o pollo con sabor a chancleta, como prefieran), capa de mayonesa, 1/2 Kg. de lechuga, el otro medio tarro de la mayonesa y pan… no tomate, no cebolla, no salsas varias, sólo lechuga, pan, chancleta/pollo y MA-YO-NE-SA… casi vomito :s

Por eso, y por la ‘manía de NO servir’, KFC quedó tachado de mi lista… además que ya me he ido reconciliando con Church’s Chicken =)

Por: Edelweiss

Ya me había ido muy bien en Cinex para ser verdad. Yo prefiero ir a ese cine antes de tener que ir a Las Trinitarias, porque ese centro comercial es un hervidero de desesperación y de gente que uno nunca se quiere encontrar. Así que prefiero Cinex, en Babilón o Metrópolis.

Sin embargo, hay un factor fundamental que es terrible en Cinex: el sistema de reservación. Somos muchos los que preferimos reservar porque no tenemos paciencia para hacer colas y además, tener la entrada segura al llegar. No sé si lo han intentado por teléfono, pero es imposible. En la cartelera en el periódico aparece un *cine para llamar desde el celular, donde NUNCA atienden. Como segunda opción aparece un 200.cine, número que de entrada parece raro, porque no es un 0500 o 0800, que es lo usual. Como en el número del asterisco jamás responden, la gente intenta con el 200. Hace mucho tiempo llamé del celular a ese número misterioso y me quedé loca cuando me cayó la contestadota de alguien que decía: “si usted está llamando a Cinex debe marcar 0212-2002463 -o sea, 0212-200.cine!!!-, y si en realidad me está llamando a mi, deje su mensaje”.  Claro, es lógico, 2002436 es el número Movilnet de alguien que ya debe estar harta de que la llamen para reservar entradas, y en ningún lado, 3 años después hacen ninguna aclaratoria al respecto. Ya ella debe haber cambiado su número.

Lo cierto es que, en ese 0212.200.cine no se puede reservar para el interior, jamás atiende alguien que no sea una contestadota, es un paquete, pues. Y la página web tiene un montón de advertencias que te dicen que no es una página segura, que no ingreses allí tus datos…y con la cantidad de veces que me han tumbado real por tarjeta de débito, ni loca meto mis datos en un sitio con semejantes advertencias.

Así que al ir a Cinex, no queda más que calarse la cola, que en Babilón, por ejemplo, suele ser más corta y rápida.

Fui al Metrópolis y el episodio “buzón de sugerencias”, ocurrió en la “dulcería” como le llaman ellos… Yo siempre prefiero hacer la cola mientras Nelson busca los puestos o hace la cola para entrar, saben por qué? Porque normalmente no hay lo que yo quiero comer y tengo que pensar en un plan B.

5 cajas, 4 cerradas. Ya por ahí vamos mal. Llega mi turno, pido dos perros un refresco grande, un Cocosete y además, dos cajitas de cotufas que estaban regalando con las entradas. Cuando tenemos todo el pedido sobre el mostrador, el cajero dice “tenemos todas las bandejas ocupadas, se lo va a tener que llevar así”. Y por supuesto, me activó el suiche. O sea, un perolero, un montón de cosas que se derraman, que no se pueden llevar varias a la vez en la mano porque alguna se va a caer, así seamos dos personas. Además, mi engreída condición de cliente, no me permite aceptar jamás una respuesta como “las bandejas están ocupadas”. Y le pregunto: “¿Tienen 3 mil personas en el cine y tiene sólo 100 bandejas?”…y él dándosela de pilas me responde: “Hay más de 3 mil personas en el cine ahora”. Entonces, me instalé en la caja y le dije que hasta que una de esas 3 mil no soltara una bandeja yo no me iba a mover de ahí con ese montón de cosas en la mano.

Sé que a veces pueden parecer exageradas esas reacciones, pero es justamente por el conformismo, por la resignación y por el “qué más queda”, que ningún servicio en este país sirve para nada y nadie se esfuerza por atender bien en los negocios… y tampoco por comprar suficientes bandejas para cuando se les llene el cuarto de agua.

El señor que estaba detrás de mí en la cola, visualizó por allá tirada una bandeja que alguien había dejado, sucia por supuesto, y me la trajo. Le digo entonces al cajero… ajá, y quién se encarga de esto, porque ni modo que me la lleve sucia??? Molesto, llamó a una de sus compañeritas para que me limpiara la bandeja y me la entregó. El señor de la cola me dijo que estaba bien, que había que quejarse para que las cosas medio funcionaran… me dio cuerda, pues.

Ahí se me pasó, porque una vez que tengo lo que quiero, esos arranques se me pasan rápido…pero me amotinan demasiado esas cosas tan básicas, sencillas, que no pueden ser cubiertas.

Por: Feli

DALE VIDA A TUS IDEAS…

Parece que el BANCO DE VENEZUELA se está preparando para lo que seguramente será  su funcionamiento una vez que sea “adquerido” por el gobierno. Cuéntoles que al mediodía del pasado lunes 01-09-08 acudí a los cajeros automáticos ubicados en la calle 31 entre 19 y 20. Como son cuatro siempre hay más oportunidad de realizar las transacciones que en las demás oficinas o en otros cajeros situados en puntos de difícil acceso si uno va a eso nada más.

Peeero… sólo estaba funcionando UNO de ellos. Tenía unas quince personas en la cola, que al final siempre son más debido a los usuarios que repiten las operaciones (los novatos, los que nunca aprenden, los mañosos que sacan el dinero por partes, los que primero consultan, las tarjetas de otros bancos que no pasan, las defectuosas del mismo banco y todo lo demás). Y aquel solazo inclemente.

Esto último me hizo optar por un cajero ubicado dentro del banco, a la sombra, aire acondicionado e inexplicablemente (para ese momento) con menos gente que el de afuera. Eran pocos los tarjetahabientes en la cola y como siempre, mientras esperaba retomé la lectura del libro de turno: “La virgen del baño turco”, de Sonia Chocrón, regalo de Anairene por mi cumpleaños.

La cosa iba muy lenta y pensé que me habían tocado delante puros novatos que al final parecía que se cansaban y se marchaban o se ponían de nuevo en la cola, como haría yo mismo más tarde. Para resumir, enumeraré:

1. Ese cajero de adentro es el más lento del mundo, hasta para los nuevos usuarios.

2. Después de introducir la tarjeta tarda un año para preguntar si uno va a querer comprobante. Es tan lento que uno cree que no leyó la tarjeta y la vuelve a meter con lo cual interrumpe el desarrollo de la operación y tiene que empezar de nuevo.

3. Esta vez espera el año para que aparezca SI o NO. Ahí le indica que marque su clave secreta y la tecla CONTINUAR.

4. En los demás cajeros uno marca seguidos los cuatro dígitos de la clave y de inmediato en un recuadro aparecen cuatro equis (XXXX), para después pulsar la tecla CONTINUAR. En este cajero no pasa nada hasta otro año después.

5. Como ya uno va comprendiendo el asunto, empieza de nuevo. Llega al punto de marcar la clave y pulsa el primer dígito, espera los tres meses reglamentarios para que aparezca la primera X para poder marcar el segundo y así sucesivamente hasta completar el año. No puede volver a pulsar el mismo dígito mientras la X no sea visible porque la clave sería incorrecta y entonces deberá volver a empezar.

6. Transcurrido ese año y la clave es la correcta, hay que marcar la tecla CONTINUAR. Tarda otro año para preguntar qué es lo que uno quiere hacer: retiro, consulta, movimientos… Si mientras no pasa nada se le ocurre pulsar nuevamente CONTINUAR (pensando que tal vez no pulsó bien) lo que aparece al año es: TRANSACCIÓN CANCELADA POR USTED!!!!! Procede volver a empezar. Cada vez con más cuidado.

7. Llegamos al punto de marcar RETIRO. El cajero pregunta el tipo de cuenta y ofrece varias opciones : 10, 20, 50, 100, 150, OTRO MONTO.

8. El mío era otro monto, 200 Bs.F para ser exacto. Ahora sí, rapidito, apareció en un recuadro más o menos lo siguiente: “EN ESTE MOMENTO NO ES POSIBLE DISPENSAR ESA CANTIDAD, INTENTE UN MONTO MENOR”.

9. Aquí fue cuando decidí volver a colocarme en la cola, como había visto hacer a otros sin entender por qué, pero es que daba pena la cosa. Quedé de tercero.

10. Esta vez elegí 150 y volvió a aparecer el letrero “EN ESTE MOMENTO NO ES POSIBLE…”

11. El que venía era año bisiesto. Como todos, perdí el tiempo, salí sin medio y en la calle ya la cola era más larga. Pensé, como dice una amiga vieja: “Mejor dejemos esa m… pa mañana” y me fui a mi casa. A darle vida a mis ideas.

Por: Edelweiss

Cada día me convenzo más de que los servicios en este país tienen un diseño especial para volvernos locos a todos. Más todavía si son capturados por la poderosa mano de la revolución, verbigracia Movilnet, cuya atención al cliente nunca ha servido para nada, y ahora es peor.

Ayer fui a la oficina comercial de Movilnet en el Metrópolis para investigar sobre un trance que tenía con mi facturación. Pero después de perder dos horas de mi valioso tiempo (cosa que sólo puedo hacer en vacaciones), esperando estilo banco Provincial que saliera mi número, mi caso palideció al lado de la cantidad de cosas que escuché allí.

Tomé mi número y estratégicamente me quedé al lado de la señorita que los reparte, quien muy amablemente y con una gran sonrisa es especialista en dar respuestas negativas. Durante las dos horas me entretuve como es costumbre, observando el comportamiento de los demás, compartiendo esa pena colectiva de todos los que allí estábamos, llamada Movilnet. Escuché las calamidades de todo Barquisimeto, mientras cada cliente le planteaba a la niña en cuestión sus múltiples problemas, para los cuales nunca había una solución. He allí el punto principal de este post.

Cliente: “Ayer compré este teléfono y no me quiere agarrar las tarjetas”
Chica Movilnet: “Ay señor, hay problemas con el sistema prepago, todo el fin de semana ha estado así. Tiene que esperar que se solucionen los inconvenientes del sistema”.
Y mientras tanto, el señor no puede hacer nada con su telefonito nuevo, porque de paso, nadie le advirtió cuando lo compró, que ahora a Movilnet no le sirve nunca nada.

Cliente: “Mi teléfono está como bloqueado. No puedo hacer nada, parece que es una falla del equipo y quiero que me lo revisen”.
Chica Movilnet: “Pero eso es soporte técnico, señora y por aquí no arreglamos eso. Tendría que enviar el equipo a Caracas para que se lo arreglen allá porque aquí no podemos”
Y mientras tanto, la señora pone cara de ponchada, preguntándose cuánto tiempo tendría que estar su teléfono es Caracas, seguramente sin solución.

Cliente: “Necesitamos hacer un cruce de líneas entre estos dos teléfonos”
Chica Movilnet: “Pero eso no puede hacerlo ahorita, porque tenemos problemas con la plataforma y los cruces están suspendidos temporalmente. Tiene que venir después”
Y mientras tanto, los novios se quedaron con las ganas de cruzar sus líneas.

Cliente: “Vengo por segunda vez a cambiar este teléfono que compré aquí. El primero me salió malo, y el este también. Me dijeron que si tampoco servía viniera a cambiarlo”.

Chica Movilnet: “Ay, mi amor pero ese teléfono está agotado. Tiene que esperar que vuelvan a traerlos porque ahorita no tenemos”.

Y mientras tanto la doñita se tiene que quedar con su segundo aparato defectuoso, hasta que vuelvan a traer uno, que no se sabe si servirá….

Cliente: “Tengo un plan corporativo y necesito desincorporar unos números. Quiero saber qué hacer en ese caso”.
Chica Movilnet: “Ahorita no estamos atendiendo planes corporativos porque tenemos problemas con el sistema de post pago. Pero si es una línea jurídica, no la puede desactivar”
Y mientras tanto…raro es que le hubiera dicho que sí a algo….

Y así, problemas de pago, de líneas, aparatos y demás, para los cuales nunca hay una respuesta positiva. No hay, no tenemos, no sistema, no se puede, son las letanías que sustentan el funcionamiento de Movilnet.  Y me pegunto, ¿cómo pueden trabajar todos los días del mundo así? Cuando a las dos horas me tocó pasar, ya sentía insignificante mi inquietud.

Pero ya que estamos en esto de Movilnet, debo decir que las oficinas de Metrópolis y Las Trinitarias son dos cosas completamente disímiles. Parece que se tratara de dos empresas separadas, sobre todo por aquello de que, igualmente, al mejor estilo banco Provincial, cada operador te dice una cosa distinta. No hay información precisa, y es que ni siquiera manejan la misma información. Y la empresa crece y crece, cada día la gente compra celulares como loca y ellos no están capacitados ni para prestar un servicio medianamente decente para tanta gente, ni mucho menos para darles respuestas o solucionar sus problemas. Lo que importa es vender aparatos y líneas.

Como dato adicional: En Las Trinitarias nos atendieron mejor y nos dieron respuestas más coherentes… pero adivinen qué? No había sistema…

(La foto la tomamos prestada del Flickr de Huguito, sin permiso… por ahora)

Por: Edelweiss

Ser diabético en esta ciudad es sinónimo de ser siempre, siempre mal atendido en las farmacias. No importa la época, si la medicina es nueva o vieja, lo más seguro es que el farmaceuta, sea doctor y vendedor, no tenga ni la menor idea de lo que estás hablando.

Llegué el domingo a Locatel en busca de las agujas que uso para inyectarme insulina. No son inyectadoras comunes, porque uso un “pen” estilo lapicero, que lleva unas agujitas como tapitas que son las que logran la inyección. Hay que decir “tapitas” porque sino, siempre ellos pensarán que se trata de las jeringas.

Pregunto “tienes agujitas para pen BD Ultrafine” (marca que uso). Y la doctora me responde “sí, hay de 5 y de 8” (que son los milímetros) Ohhh qué rápido, no lo podía creer. Cuando me trae la caja, no eran BD Ultrafine, sino otra marca, que ya he usado antes, pero no es mi marca de confianza pues. Las Novofine. Y le pregunto “pero no tienes Ultrafine?”, y ella responde “no, pero esas le sirven a todos los pen, es lo mismo”.

Raro en mí, me conformé con esa respuesta y me las llevé. Pero la acción duró poco porque apenas me monté en el carro, dudé mucho de la similitud entre ambas agujas y destapé la caja, saqué una aguja y efectivamente, las Novofine eran 8mm, pero enoooormes, nada parecidas a mis acostumbradas Ultrafine.

Sin pensarlo mucho, Nelson cerró la caja como si nada y se bajó para preguntar si había otras más pequeñas, de otro número en esa marca, y cambiarlas. Me fue a buscar al carro porque no estaba seguro de la cosa, y cuando llegué al mostrador estaba la doctora con dos cajas de BD Ultrafine …. ¿qué significa??

Le digo “ah, pero sí tenías Ultrafine”, y ella responde: “ sí, pero unas muy grandes y unas muy chiquitas para niños o personas muy delgadas”. Hasta donde yo sé, yo soy una persona muy delgada, e independientemente de eso, lo que me pregunto y me estresa es ¿qué le hace pensar a ella QUE NO LAS VOY A QUERER SI SON MUY GRANDES O MUY CHIQUITAS? ¿Bd Ultrafine no fue lo primero por lo que pregunté, y por lo que insistí cuando vi las Novofine?, entonces qué le importa a ella si son grandes o son pequeñas, si es la marca que yo me quería llevar desde el principio.

Resulta que las agujitas de niño que ella decía, son mis preferidas de todas porque justamente, son bastante pequeñas y cómodas para los que nos tenemos que inyectar varias veces todos los días, y que como todas las cosas importadas, no se consiguen con frecuencia por estos lares.

Finalmente, me llevé las que quería, pero el punto en este caso es la decisión apresurada que por mí había tomado la doctora de Locatel del este. Inferir y decidir, porque según ella todas son lo mismo….y este cuento no es nada para las barbaridades que mi padre y yo hemos oído con respecto a insulinas, lancetas, glucómetros…que puede ser que a ustedes no les suene, pero no les suene a los que los venden??? Nooooo!!!

Por Edelweiss

Ahora, si hay algo peor que llamar a Inter, es llamar a Movilnet. Estoy consciente de que es el peor servicio telefónico que existe, pero es el que tengo. Sin embargo, puedo decir que, desde que lo uso he estado satisfecha con el servicio, los planes que he tenido, etc., aunque nunca conforme con los modelitos de teléfono que son como del año 10. Nada GSM, nada de tecnología.

En fin, lo que no sirve para nada es el bendito 611, número de atención al cliente. La situación puede ser cualquiera, usted puede llamar por cualquier motivo, a cualquier hora y siempre obtendrá la misma respuesta. Ilustraré las más recientes que tuve:

Adquirí un nuevo plan, para lo cual debía también, adquirir una nueva línea. Tengo la vieja y como no voy a pagar dos planes, llamo al 611 para que me cancelen el plan viejo. Después de que al fin alguien atiende, te hace recitar el número de cel, el nombre, la cédula y pronuncia un mecánico “en qué puedo servirle”, le explico lo de la línea nueva, la línea vieja, y que quiero cancelar mi antiguo plan. La respuesta es:

“Disculpe señora Asuaje, en estos momentos no podemos cumplir con su requerimiento porque estamos presentando un problema con la plataforma que en breve será resulto. Intente llamar más tarde para que podamos atenderle”.

Eso me lo dijeron a las 11 a.m., a las 3 p.m. y a las 9 p.m., cuando me faltaban 3 días para el vencimiento de mi renta. La fecha llegó y jamás me dieron una respuesta distinta. Lo dejé así, algún día tendré tiempo para ir a hacer las colas tipo Mercal que se hacen en Movilnet.

Entonces, empieza el trance de la línea nueva que es postpago, y no sabía muy bien cómo era el maní porque yo toda la vida había sido prepago. Cuando compré la línea me dijeron que el corte sería 22 o 23, sin mucha seguridad. El 22, al no reponerme los minutos para llamar, yo sólo quería confirmar cuándo sería mi fecha de corte, para estar segura como buena maniática, pues.

Llamo al 611, recito el número de cel, el nombre, la cédula y después del mecánico “en qué puedo servirle”, explico que quiero saber mi fecha de corte porque la línea es nueva, y quiero saber con exactitud y tal. La respuesta fue:

“Disculpe señora Asuaje, en estos momentos no podemos cumplir con su requerimiento porque estamos presentando un problema con la plataforma que en breve será resulto. Intente llamar más tarde para que podamos atenderle”.

Las siguientes veces que llamé, le preguntaba a los operadores, después del mecánico “en qué puedo servirle”, si de verdad podía servirme, si la plataforma funcionaba y no iba a seguir perdiendo tiempo. ¿Qué clase de paciencia hay que tener para poder calarse un servicio como ese? Si vas personalmente a las oficinas, es una odisea similar a la de los bancos: “no hay línea”, hay que hacer una cola infernal y perder por lo menos dos horas de tu vida ahí. Si llamas al 611 te quieren volver loco con el tema de la plataforma.

Yo estoy por validar la teoría de Claudio Nazoa de que los habitantes de este país somos un experimentos de los extraterrestres, y ellos gozan desde lejos viéndonos enloquecer con tantas cosas anormales que pasan aquí.

No conforme con eso, una que al fin me dijo algo distinto, me dice: “Pero es que usted tiene que pagar los 22, ayer debió haber pagado, si no lo ha hecho, no le reponen los minutos, y luego tiene que esperar 48 horas para que se los repongan”. Esa en realidad, no sé donde trabaja, porque los servicios post pago, no se pagan antes de consumirse, hasta donde yo se. Era mi primer mes, se supone que debo esperar que me facturen, no pagar un mes por haberlo comprado 3 días antes de la fecha de corte. Y lo de las 48 horas, no sé de verdad dónde lo leyó.

Nelson, que también tiene ese plan, se armó de paciencia para perder sus dos horas en la oficina Movilnet. Lo más loco de todo fue que al entrar, uno de los que está en la puerta le dice que si va a pagar sólo puede hacerlo con tarjeta de débito y ahí, no en taquillas de paso, como teníamos entendido.

A mi no entra en la cabeza que personas que trabajan en una misma empresa manejen informaciones tan diferentes y que además, son claves para el funcionamiento servicio-cliente. Lo mismo pasa en casi todos los bancos cuando uno pide requisitos para algo.

Lo cierto es que la persona que finalmente atendió a Nelson, le explicó que el 24 era el corte, que obviamente hay que pagar DESPUÉS de que se genere la factura, que sí se puede pagar en cualquier taquilla de paso con efectivo, tarjeta, lo que sea. En fin, sólo queríamos saber cuándo era el corte, por teléfono nunca nos pudieron responder por la fulana plataforma, y como adicional, nos dieron un montón de información que no estábamos pidiendo y que de paso no era cierta, para terminar de confundirnos y por supuesto, odiarlos más.

Me pregunto si hoy está funcionando su plataforma…

Quejorio

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