You are currently browsing the category archive for the ‘De mal en peor’ category.

Por: Oswaldo Parra

Reciban mi más cordial saludo. En el día de hoy compré a través de su página en internet tres boletos para la película High School Musical 3, proyectada en la sala 5 de Cinex en el CC Metrópolis de Barquisimeto. El proceso fue rápido, sin presentar ningún inconveniente. De inmediato recibí la confirmación por correo electrónico de la transacción y el número de control de la misma.
Me dirigí al cine con una hora de anticipación (para no arriesgarme a los 45 minutos que han fijado como límite) para retirar mis entradas a través de la máquina expendedora, siendo el caso que la máquina estaba apagada, por lo que me dirigí a la cajera y le manifesté que quería retirar las entradas que ya había cancelado con mi tarjeta de crédito. La cajera me dijo que tenía problemas con el sistema, por lo que llamó a un supervisor, quien después de unos diez minutos me indicó que él mismo me llevaría a la sala al momento de iniciarse la función porque la máquina no había imprimido los boletos (ni mi comprobante de compra). Acepté la solución y unos 25 minutos antes de iniciar la función me dispuse a hecer la cola en la venta de alimentos del cine, observando que de ocho cajas sólo una estaba funcionando, a pesar de que había una fila de al menos 18 personas.
Llegado mi turno, casi a la hora de la función (2:00 pm), me entregaron las cotufas que obsequian por la compra de las entradas (gracias de nuevo al supervisor, quien le informó a la cajera), compré algunos productos y ocurrió lo siguiente: el monto total de la compra era de Bs 41, y la cajera me preguntó si tenía Bs 1. Le manifesté que no y me preguntó si quería “completar” el monto de mi compra con un Cocosette. Yo no deseaba nada más, por lo que me dijo que no tenía sencillo para darme cambio, y le respondí que se quedara con el cambio si no me podía dar vuelto, o que lo pusiera en un cochinito para el aguinaldo. La señorita me llamó “grosero”… ¿Grosero? Grosero es que se cometa un error con un cliente y esperen que siga pasivo aceptando las reglas que impone el local. Grosero es que la cajera me arroje los pitillos al yo responderle que tuve que esperar inútilmente a que me entragaran los boletos QUE YO PAGUÉ, no los pedí regalados ni me los dieron en la radio; además de que el servico en el expendio de alimentos era escaso y lento.
¿Que si yo estaba molesto? Pues sí, pero no insulté a nadie, aunque no podían esperar paciencia de mí en ese momento.  Lo mejor del caso es que la cajera me dió el cambio exacto: un billete de cinco, uno de dos y dos monedas de un Bolívar (total 9 Bs). ¿Para qué me dijo que no tenía cambio? Ya sé, si 100 clientes aceptan el Cocosette, la caja registra 400 Bs extra. Pero si yo conozco la técnica y no la acepto el cajero DEBE entregarme mi cambio.
Imagino que mi caso es el resultado de Una Serie de Eventos Desafortunados, pero espero que si tienen un departamento de reclamos, y si aplican principios de Gestión de Calidad y Mejora Continua en su organización, puedan emplear este caso como ejemplo de lo que puede molestar y hacer marchar a un cliente. Yo seguiré asistiendo a sus salas, pero no gracias al sabor de sus cotufas ni a lo cómodo de sus butacas, sino gracias a ese anónimo supervisor que se disculpó conmigo y supo escuchar mi queja, sin decirme como la señorita de la caja: “No es conmigo que se tiene que quejar”.
Señorita: la cara de la empresa ES USTED. La empresa ES USTED.
Cinex: esa muchacha los hace verse mal (peor que una película pirata). Ideen formas de resolver conflictos sin lesionar al cliente.
Señor supervisor: mi admiración y mi agradecimiento para con usted.
Intencionalmente no averigué los nombres de los empleados, ni de los corteses ni de los agresivos, eso queda de parte de ustedes.

Atentamente,
Oswaldo Parra
CI 00000000
Tlf: 04xx0000000
NÚMERO DE TRANSACCIÓN: 4588797

Anuncios

Por: Edelweiss

Creo que Cinex está dejando de ser mi opción preferida para ir al cine. El fin de semana fui a ver La Virgen Negra, y sin pensarlo mucho escogí el Cinex del Babilón porque es el que siempre está más solo y tal. Ni soñar con encontrar entradas en Sambil, por ejemplo.

Fui y como siempre, sin colas, sin estrés ni gentirín compré mis tickets y entramos tan tempranamente que aún no habían apagado las luces de la sala. El efecto fue parecido a la razón por la que no me gusta ver cómo se preparan algunas comidas :s

La sala era un desastre: asquerosa, desordenada, horrible. Pero lo que más me impresionó no fue el desorden de cotufas y papeles tirados en el piso y los asientos, sino lo mugrientas que están las sillas… esas cómodas y grandotas sillas. Inmundas, negras, nunca jamás en la vida les han pasado un “trapito” (como decimos en Barquisimeto), una esponja o algo. Aquello tiene acumulado como 5 años de mugre en cada uno de los asientos. Se pasan.

Como es costumbre, me fui a protestar y a ver qué decían los que allí trabajan, sin esperar nada, no soy tan ilusa. Me les acerco y les digo:

Edelweiss: “Oye, aquí nunca limpian esas salas?”
Chico Cinex: “Lo que pasa es que el personal de mantenimiento está libre hoy” (Hoy es un día sábado, ok?)
Edelweiss: “Y nadie lo sustituye? Nadie pasa una escobita? Recoge? Coletea?”
Chico Cinex: “No señorita y como ya es tan tarde” (9 y 30 p.m.)
Edelweiss: “O sea, que quienes venimos a la última función nos tenemos que calar el desastre que dejan todos los que vinieron a las funciones anteriores???”
Chico Cinex: “Es que hay poco personal. No somos muchos y el cine es muy grande, pero usted puede escribir en las sugerencias que aparecen en nuestra página web” (jajajajajaja)
Edelweiss: “Yo obviamente no espero que se pongan a lavar la sala, cosa que deberían hacer de vez en cuando, pero al menos pudieran recoger un poquito, todo está patas arriba, o al menos apagar la luz para que el resto que entre a la sala no vea todo ese caos”.
Chico de Cinex: Le hizo una seña veloz a una compañera quien salió corriendo a apagar la luz

O sea…

Siguió entrando la gente y no se dieron cuenta a primera vista como nosotros, del deplorable estado de la salita de cine, e iban ganando. Hasta que me senté con mis tres compañeros, no me había percatado del gran pegoste que era el piso: un pichaque. Pega pura, pues. Al salir de la sala uno de mis compañeros de cine, llevaba pegada a sus zapatos una colección de papelitos de pitillos, cotufas, bolsitas de chucherías, etc. Una buena muestra.

Entonces yo me pregunto:

1.    ¿Será que todas las salas de cine son así y uno con la luz apagada casi siempre, no se da cuenta?
2.    ¿Será por eso que las salas del Babilón siempre están vacías?
3.    ¿Cuánto pagarán ahí en el Cinex como para responder sin el menor interés y como con anemia las inquietudes de un cliente, estilo “piense lo que quiera”?

Al salir, el chico Cinex nos dio las buenas noches, y señalando los pies de mi amigo, el coleccionista de papelitos en el zapato, le dije en un tono muy exagerado, claro: “la sanidad debería cerrar este cine”. Y él junto a otros dos compañeros respondieron: “Llámelos!!!”.

Por Edelweiss

Hace un par de días estaba antojada de la hamburguesa de pollo de KFC. Debo acotar que a mi no me gusta el pollo, normalmente no visito Arturo’s, ni Pollos Sabroso, ni Pollo Graduado, ni Church’s Chiken ni nada que se llame pollo.

Sin embargo, en KFC hay algunas cositas que me gustan, entre ellas, las hamburguesas que son un poco picositas y todo. Hay dos tipos: la de milanesa de pollo, que nunca hay, y la de pollo molido que es la medio picante.

Después de hacer la colita, me sorprendió mucho ver que la gorra y franela del uniforme decían “Maniáticos del servicio”. Aquella frase me dejó muda unos segundos y me llenó de esperanza porque pensé que alguien realmente estaba consciente de lo que significa prestar un buen servicio. Me impactó y me sonaron como campanas de fondo.

Hasta que volví a hablar y le digo al que atiende “dame por favor dos hamburguesas de pollo molido”. Y él responde: “disculpe, en este momento no tenemos pollo molido”. Al borde de la decepción, le pregunto “¿y de milanesa?”. Y escucho: “tampoco, no tenemos ningún tipo de hamburguesa”.

Después de la corta ilusión de la frase y el clásico amotinamiento al enterarme de que lo que quería, no lo tenían, me pregunté: ¿CUÁL ES LA MANÍA ENTONCES??? Y me fui a comer una insípida hamburguesa (nada picosa) en Mc Donald’s.

Y Adri agrega:

En KFC del Sambil casi nunca hay hamburguesa, lo sé porque yo sí busco cualquier cosa con pollo… y si es entre dos panes mejor (que lo digan en Burguer King que no salgo del King de Pollo) :p

En un principio pensaba que era por el horario en que yo iba (luego de las 9 de la noche, cuando terminaba clases en la Alianza Francesa), pero una vez me acerqué al mediodía (hora para que tengan de todo) y tampoco había.

Pero en qué se basa realmente mi queja? En lo siguiente:

Cuando logré que me prepararan una hamburguesa me llevé la decepción del año, se las describo: Pan, medio tarro de mayonesa, chancleta con sabor a pollo (o pollo con sabor a chancleta, como prefieran), capa de mayonesa, 1/2 Kg. de lechuga, el otro medio tarro de la mayonesa y pan… no tomate, no cebolla, no salsas varias, sólo lechuga, pan, chancleta/pollo y MA-YO-NE-SA… casi vomito :s

Por eso, y por la ‘manía de NO servir’, KFC quedó tachado de mi lista… además que ya me he ido reconciliando con Church’s Chicken =)

Por: Edelweiss

Ya me había ido muy bien en Cinex para ser verdad. Yo prefiero ir a ese cine antes de tener que ir a Las Trinitarias, porque ese centro comercial es un hervidero de desesperación y de gente que uno nunca se quiere encontrar. Así que prefiero Cinex, en Babilón o Metrópolis.

Sin embargo, hay un factor fundamental que es terrible en Cinex: el sistema de reservación. Somos muchos los que preferimos reservar porque no tenemos paciencia para hacer colas y además, tener la entrada segura al llegar. No sé si lo han intentado por teléfono, pero es imposible. En la cartelera en el periódico aparece un *cine para llamar desde el celular, donde NUNCA atienden. Como segunda opción aparece un 200.cine, número que de entrada parece raro, porque no es un 0500 o 0800, que es lo usual. Como en el número del asterisco jamás responden, la gente intenta con el 200. Hace mucho tiempo llamé del celular a ese número misterioso y me quedé loca cuando me cayó la contestadota de alguien que decía: “si usted está llamando a Cinex debe marcar 0212-2002463 -o sea, 0212-200.cine!!!-, y si en realidad me está llamando a mi, deje su mensaje”.  Claro, es lógico, 2002436 es el número Movilnet de alguien que ya debe estar harta de que la llamen para reservar entradas, y en ningún lado, 3 años después hacen ninguna aclaratoria al respecto. Ya ella debe haber cambiado su número.

Lo cierto es que, en ese 0212.200.cine no se puede reservar para el interior, jamás atiende alguien que no sea una contestadota, es un paquete, pues. Y la página web tiene un montón de advertencias que te dicen que no es una página segura, que no ingreses allí tus datos…y con la cantidad de veces que me han tumbado real por tarjeta de débito, ni loca meto mis datos en un sitio con semejantes advertencias.

Así que al ir a Cinex, no queda más que calarse la cola, que en Babilón, por ejemplo, suele ser más corta y rápida.

Fui al Metrópolis y el episodio “buzón de sugerencias”, ocurrió en la “dulcería” como le llaman ellos… Yo siempre prefiero hacer la cola mientras Nelson busca los puestos o hace la cola para entrar, saben por qué? Porque normalmente no hay lo que yo quiero comer y tengo que pensar en un plan B.

5 cajas, 4 cerradas. Ya por ahí vamos mal. Llega mi turno, pido dos perros un refresco grande, un Cocosete y además, dos cajitas de cotufas que estaban regalando con las entradas. Cuando tenemos todo el pedido sobre el mostrador, el cajero dice “tenemos todas las bandejas ocupadas, se lo va a tener que llevar así”. Y por supuesto, me activó el suiche. O sea, un perolero, un montón de cosas que se derraman, que no se pueden llevar varias a la vez en la mano porque alguna se va a caer, así seamos dos personas. Además, mi engreída condición de cliente, no me permite aceptar jamás una respuesta como “las bandejas están ocupadas”. Y le pregunto: “¿Tienen 3 mil personas en el cine y tiene sólo 100 bandejas?”…y él dándosela de pilas me responde: “Hay más de 3 mil personas en el cine ahora”. Entonces, me instalé en la caja y le dije que hasta que una de esas 3 mil no soltara una bandeja yo no me iba a mover de ahí con ese montón de cosas en la mano.

Sé que a veces pueden parecer exageradas esas reacciones, pero es justamente por el conformismo, por la resignación y por el “qué más queda”, que ningún servicio en este país sirve para nada y nadie se esfuerza por atender bien en los negocios… y tampoco por comprar suficientes bandejas para cuando se les llene el cuarto de agua.

El señor que estaba detrás de mí en la cola, visualizó por allá tirada una bandeja que alguien había dejado, sucia por supuesto, y me la trajo. Le digo entonces al cajero… ajá, y quién se encarga de esto, porque ni modo que me la lleve sucia??? Molesto, llamó a una de sus compañeritas para que me limpiara la bandeja y me la entregó. El señor de la cola me dijo que estaba bien, que había que quejarse para que las cosas medio funcionaran… me dio cuerda, pues.

Ahí se me pasó, porque una vez que tengo lo que quiero, esos arranques se me pasan rápido…pero me amotinan demasiado esas cosas tan básicas, sencillas, que no pueden ser cubiertas.

En realidad, posts como estos se veían venir, y ahora con esa moda de la “nacionalización” de ciertas empresas pues imagino que serán más frecuentes… lo digo por lo siguiente: En mi casa estamos desde el lunes de la semana pasada sin teléfono, y todo gracias a la eficiente labor de nuestra nueva roja-rojita CANTV que ahora no deja que uno se atrase ni un día con el pago porque te cortan el servicio sin derecho a pataleo (en eso sí son puntualitos caracha).

Anteriormente, los recibos del servicio telefónico nos llegaban en la raya, es decir, un día antes de la fecha tope de pago (entiendo que esto no depende 100% de CANTV sino de Ipostel también), pero al menos llegaban y nosotros sabíamos que el monto final no era el que debíamos pagar ya que ahí se reflejaba también el saldo anterior (ya cancelado) por el hecho de pagar después del día indicado… y eso también lo sabían tanto en las oficinas de atención de CANTV como en las taquillas de paso para pago de servicios, así que en general nunca tuvimos mayor inconveniente (y JAMÁS nos cortaban el servicio porque obviamente estábamos al día).

Por supuesto, esa relación de respeto llegó a su fin el día que cambiaron de ‘color’… resulta que ahora los recibos no llegan, no sabemos cuánto debemos pagar, se acumulan los montos a pagar (en algún lugar de este burocrático sistema, porque en mi casa no) y es cuando se ejecuta la acción para la que sí piensan los empleados de esta compañía: nos quitan el servicio.

Hace unos meses, mi mamá (muy metódica y responsable en lo que a pagos se refiere) quiso ser proactiva y se tomó la molestia de ir ella hasta las oficinas de CANTV, pidió saldo y pagó… algo que a mí me pareció un error, les digo por qué: Dos meses después de eso llegaron las CUATRO facturas acumuladas, cada una con un monto más incomprensible que las anteriores, donde se reflejaban cantidades sin pagar que en realidad ya habíamos cancelado meses atrás, y donde por supuesto el saldo final era algo exhorbitante y ridículo. Mi mamá tuvo que buscar los recibos anteriores (menos mal que ella los guarda TODOS) y ahí estuvimos como media hora descartando cifra por cifra hasta llegar al monto que sabíamos sí correspondía con nuestra deuda real… esto enseñó a mi madre a no fiarse ni siquiera de lo que ahora dice el papel, mucho menos en el saldo que refleja ‘el sistema’ cuando ella se acerca a las oficinas correspondientes.

A todas estas, también está el factor empleado/sistema: Si uno va con el recibo más reciente, sabiendo que tiene que pagar menos por lo del saldo acumulado ya cancelado, no es suficiente, porque en la taquilla te responden “Si esa cantidad es la que dice la factura, eso es lo que debe pagar” o “Así me lo indica el sistema”… será que pueden finalmente aprender a sumar y restar y darse cuenta que NOS ESTÁN ROBANDO????

En fin, como ya les dije, tenemos una semana sin teléfono y la única factura que debemos brilla por su ausencia… pero lo que soy yo no doy ni medio por seguir alimentando la ineptitud y las políticas improvisadas de estas empresas de quinta… república.

Por: Feli

DALE VIDA A TUS IDEAS…

Parece que el BANCO DE VENEZUELA se está preparando para lo que seguramente será  su funcionamiento una vez que sea “adquerido” por el gobierno. Cuéntoles que al mediodía del pasado lunes 01-09-08 acudí a los cajeros automáticos ubicados en la calle 31 entre 19 y 20. Como son cuatro siempre hay más oportunidad de realizar las transacciones que en las demás oficinas o en otros cajeros situados en puntos de difícil acceso si uno va a eso nada más.

Peeero… sólo estaba funcionando UNO de ellos. Tenía unas quince personas en la cola, que al final siempre son más debido a los usuarios que repiten las operaciones (los novatos, los que nunca aprenden, los mañosos que sacan el dinero por partes, los que primero consultan, las tarjetas de otros bancos que no pasan, las defectuosas del mismo banco y todo lo demás). Y aquel solazo inclemente.

Esto último me hizo optar por un cajero ubicado dentro del banco, a la sombra, aire acondicionado e inexplicablemente (para ese momento) con menos gente que el de afuera. Eran pocos los tarjetahabientes en la cola y como siempre, mientras esperaba retomé la lectura del libro de turno: “La virgen del baño turco”, de Sonia Chocrón, regalo de Anairene por mi cumpleaños.

La cosa iba muy lenta y pensé que me habían tocado delante puros novatos que al final parecía que se cansaban y se marchaban o se ponían de nuevo en la cola, como haría yo mismo más tarde. Para resumir, enumeraré:

1. Ese cajero de adentro es el más lento del mundo, hasta para los nuevos usuarios.

2. Después de introducir la tarjeta tarda un año para preguntar si uno va a querer comprobante. Es tan lento que uno cree que no leyó la tarjeta y la vuelve a meter con lo cual interrumpe el desarrollo de la operación y tiene que empezar de nuevo.

3. Esta vez espera el año para que aparezca SI o NO. Ahí le indica que marque su clave secreta y la tecla CONTINUAR.

4. En los demás cajeros uno marca seguidos los cuatro dígitos de la clave y de inmediato en un recuadro aparecen cuatro equis (XXXX), para después pulsar la tecla CONTINUAR. En este cajero no pasa nada hasta otro año después.

5. Como ya uno va comprendiendo el asunto, empieza de nuevo. Llega al punto de marcar la clave y pulsa el primer dígito, espera los tres meses reglamentarios para que aparezca la primera X para poder marcar el segundo y así sucesivamente hasta completar el año. No puede volver a pulsar el mismo dígito mientras la X no sea visible porque la clave sería incorrecta y entonces deberá volver a empezar.

6. Transcurrido ese año y la clave es la correcta, hay que marcar la tecla CONTINUAR. Tarda otro año para preguntar qué es lo que uno quiere hacer: retiro, consulta, movimientos… Si mientras no pasa nada se le ocurre pulsar nuevamente CONTINUAR (pensando que tal vez no pulsó bien) lo que aparece al año es: TRANSACCIÓN CANCELADA POR USTED!!!!! Procede volver a empezar. Cada vez con más cuidado.

7. Llegamos al punto de marcar RETIRO. El cajero pregunta el tipo de cuenta y ofrece varias opciones : 10, 20, 50, 100, 150, OTRO MONTO.

8. El mío era otro monto, 200 Bs.F para ser exacto. Ahora sí, rapidito, apareció en un recuadro más o menos lo siguiente: “EN ESTE MOMENTO NO ES POSIBLE DISPENSAR ESA CANTIDAD, INTENTE UN MONTO MENOR”.

9. Aquí fue cuando decidí volver a colocarme en la cola, como había visto hacer a otros sin entender por qué, pero es que daba pena la cosa. Quedé de tercero.

10. Esta vez elegí 150 y volvió a aparecer el letrero “EN ESTE MOMENTO NO ES POSIBLE…”

11. El que venía era año bisiesto. Como todos, perdí el tiempo, salí sin medio y en la calle ya la cola era más larga. Pensé, como dice una amiga vieja: “Mejor dejemos esa m… pa mañana” y me fui a mi casa. A darle vida a mis ideas.

Por Edelweiss (Foto de Adri en Subway del C.C. Arca)

Eso de guardar los tickecitos que le dan a uno en Subway nunca ha sido mi hobby porque tengo muy poca paciencia para eso. Sin embargo, a Nelson le agrada guardar estratégicamente cada papelito que parece una estampilla y pegarlo en el cartoncito Subway. Y a la larga es fino, porque con el cartón lleno, tienes un sánduche como recompensa por ser cliente fiel.

Con el fulano cartón lleno, como si se tratara de un álbum de barajitas, fuimos al Subway del Churún Merú, y nos confirmaron lo que ya habíamos oído antes: Ya que los han estado falsificando, hay que llevar junto con el cartón y las ocho estampillas pegadas, las ocho facturas que comprueben que tú compraste esos sánduches… “¡¿Las ochoooo???!!!!”, exclamamos-preguntamos al unísono, y el vendedor respondió: “bueno, por lo menos seis”, que es más o menos lo mismo, al final.

Tal vez ustedes lo sabían desde hace tiempo, tal vez y hasta cargan su montón de facturas en la cartera o ya las han cambiado y todo, pero a mi eso me parece totalmente absurdo, un método con el cual se pierde el sentido de esa eterna promoción en el momento en que tú tienes que demostrar que mereces ese sánduche.

Si ya de por sí es una ladilla guardar los tickecitos que son mínimos, que se pierden, que uno no los guardó junto con el cartón y tiene uno por aquí, y el otro por allá… cómo será la ladilla ahora de tener que cargar encima las facturas de cuanto sánduche uno se come en Subway. Ni hablar del papelero en la cartera, como si uno no tuviera ya que guardar suficientes cosas a diario. Si es una mujer, seguramente en algún cambio de cartera habrá un pelón y se quedan las facturas, y si es un hombre, seguramente esté perdido sin idea de dónde las puso. Y si es precavid@, entonces andará con la cartera full de facturas. Y qué pasa con aquella nota de “tengo el cartón lleno y se lo regalo a un pana para que coma en Subway”, como lo vi tantas veces.

Pensando en todo eso, le pregunto al vendedor “pero la gente sí hace eso, guardan todas las facturas, para venir luego… 1, 2, 3 meses después a cambiarlo?”… Él respondió: “claro, todos lo hacen”. ¿Será verdad? De ser así, yo los admiro…

En uno de los ataques estilo “Edelweiss”, Nelson rompió en el mostrador el cartoncito lleno…después de todo, luego de haberlo completado, qué iba a hacer? ¿Esperar comer 8 veces más allí para acumular las 8 facturas que avalaran esos tickets? Ni que nos la pasáramos metidos en Subway….Finalmente, hicimos la compra normal y él pegó las estampillas nuevas en la factura que nos dieron, cosa más lógica para este procedimiento. Y digo “las estampillas”, porque en vista de que les faltaban 200 bolívares viejos para darnos el vuelto, nos dieron dos estampillas de más, que a la larga no sirven de nada, porque en total tendríamos tres estampillas y una sola factura. ¿No es un completo sinsentido?

Yo entiendo que no quieran ser víctimas de trampas y engaños, pero el cliente es el que siempre tiene que pagar los platos rotos con medidas poco prácticas y ridículas como esta. Y por eso también me quejo!

Por: Yayo

Buenas tardes,

Los molesto con mi correo ya que me parece que ustedes como franquicia reconocida y de larga trayectoria en el país debe conocer lo que opina un cliente sobre uno de sus restaurantes.

Vivo en Barquisimeto, lamentablemente no puedo hablar bien sobre este restaurante ya que hay muchas cosas que deberían poner atención porque se nota la caída en la calidad del servicio que prestan en Barquisimeto. Entre algunas cosas que les puedo comentar:
* Restaurante Sucio: al entrar al restaurante se puede observar lo sucio que están los pisos, ventanas, mostradores, techos, baños. Lo cual a la primera no da buena impresión.

* No tienen aire acondicionado en buen estado.

* No sirven los extractores por lo que los clientes salen del restaurante con un exquisito aroma de comida impregnado en el cuerpo y ropa.

* De 2 cajas registradores que existen, solo presta servicio 1 lo cual hace que se creen largas colas para realizar los pedidos.

* Crew mal presentados, los empleados que están es esta tienda en primer lugar tienen un carnaval de “uniformes”, de uniforme lo único que tienen es el nombre. Todos los empleados tienen uniformes distintos. Las chicas despeinadas, los chicos lucen sucios lo cual no ayuda a tener una buena impresión.

* Los empleados no conocen los GUANTES.

* Comidas mal presentadas, creo que debería ser una norma la presentación de las hamburguesas. El abrir el envoltorio en que presentan una hamburguesa pasa a ser una tragedia cuando se le ve la cara a la misma… NO PROVOCA COMÉRSELA.

* Las papitas fritas no son crujientes.

* Las ensaladas ademas de que no son frescas, en ocasiones he observado que no se percatan de revisar si los tomates y/o lechugas están en buen estado. Aparte que nunca tienen el aderezo que acompaña a cada ensalada y le ofrecen al cliente cualquier otro aderezo sin importarle la “Receta original de Wendy’s”

* Lo mismo sucede con las Papas Asadas, nadie certifica la calidad de las papas el día que me provocó comerme una papa asada con queso, al picar a la mitad la misma vi con mucho asco que en ella habitó en algún momento algún gusano que por desgracia no tuvo tiempo de escapar y que por suerte NO ME COMÍ.

* No existe vigilancia formal en el estacionamiento, pero cuentan con un calificado grupo de “Centinelas callejeros” que aunque no te cuidan el vehículo, si te exigen pago pos sus “Servicios de Vigilancia”.

* Carencia de Supervisores, esta apreciación la hago en primer lugar porque el único Supervisor que observé en la tienda estuvo todo el tiempo preparando Papas Fritas con un gorrito en la cabeza y en segundo lugar lo digo porque si existiese Supervisor en ese restaurante, todos los puntos arriba mencionados no fueran ciertos.

Invito a que se den una vuelta por este restaurante en calidad de clientes y no de personal de la franquicia para que se den cuenta que todo lo que les digo es cierto.

Les escribe un cliente asiduo a su restaurante (actualmente por necesidad ya que no cuento con otro restaurante de comida rápida cerca) y espero que sirva de algo mi correo.

Quejorio

noviembre 2017
L M X J V S D
« Ene    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Estamos en: