Por: Feli

DALE VIDA A TUS IDEAS…

Parece que el BANCO DE VENEZUELA se está preparando para lo que seguramente será  su funcionamiento una vez que sea “adquerido” por el gobierno. Cuéntoles que al mediodía del pasado lunes 01-09-08 acudí a los cajeros automáticos ubicados en la calle 31 entre 19 y 20. Como son cuatro siempre hay más oportunidad de realizar las transacciones que en las demás oficinas o en otros cajeros situados en puntos de difícil acceso si uno va a eso nada más.

Peeero… sólo estaba funcionando UNO de ellos. Tenía unas quince personas en la cola, que al final siempre son más debido a los usuarios que repiten las operaciones (los novatos, los que nunca aprenden, los mañosos que sacan el dinero por partes, los que primero consultan, las tarjetas de otros bancos que no pasan, las defectuosas del mismo banco y todo lo demás). Y aquel solazo inclemente.

Esto último me hizo optar por un cajero ubicado dentro del banco, a la sombra, aire acondicionado e inexplicablemente (para ese momento) con menos gente que el de afuera. Eran pocos los tarjetahabientes en la cola y como siempre, mientras esperaba retomé la lectura del libro de turno: “La virgen del baño turco”, de Sonia Chocrón, regalo de Anairene por mi cumpleaños.

La cosa iba muy lenta y pensé que me habían tocado delante puros novatos que al final parecía que se cansaban y se marchaban o se ponían de nuevo en la cola, como haría yo mismo más tarde. Para resumir, enumeraré:

1. Ese cajero de adentro es el más lento del mundo, hasta para los nuevos usuarios.

2. Después de introducir la tarjeta tarda un año para preguntar si uno va a querer comprobante. Es tan lento que uno cree que no leyó la tarjeta y la vuelve a meter con lo cual interrumpe el desarrollo de la operación y tiene que empezar de nuevo.

3. Esta vez espera el año para que aparezca SI o NO. Ahí le indica que marque su clave secreta y la tecla CONTINUAR.

4. En los demás cajeros uno marca seguidos los cuatro dígitos de la clave y de inmediato en un recuadro aparecen cuatro equis (XXXX), para después pulsar la tecla CONTINUAR. En este cajero no pasa nada hasta otro año después.

5. Como ya uno va comprendiendo el asunto, empieza de nuevo. Llega al punto de marcar la clave y pulsa el primer dígito, espera los tres meses reglamentarios para que aparezca la primera X para poder marcar el segundo y así sucesivamente hasta completar el año. No puede volver a pulsar el mismo dígito mientras la X no sea visible porque la clave sería incorrecta y entonces deberá volver a empezar.

6. Transcurrido ese año y la clave es la correcta, hay que marcar la tecla CONTINUAR. Tarda otro año para preguntar qué es lo que uno quiere hacer: retiro, consulta, movimientos… Si mientras no pasa nada se le ocurre pulsar nuevamente CONTINUAR (pensando que tal vez no pulsó bien) lo que aparece al año es: TRANSACCIÓN CANCELADA POR USTED!!!!! Procede volver a empezar. Cada vez con más cuidado.

7. Llegamos al punto de marcar RETIRO. El cajero pregunta el tipo de cuenta y ofrece varias opciones : 10, 20, 50, 100, 150, OTRO MONTO.

8. El mío era otro monto, 200 Bs.F para ser exacto. Ahora sí, rapidito, apareció en un recuadro más o menos lo siguiente: “EN ESTE MOMENTO NO ES POSIBLE DISPENSAR ESA CANTIDAD, INTENTE UN MONTO MENOR”.

9. Aquí fue cuando decidí volver a colocarme en la cola, como había visto hacer a otros sin entender por qué, pero es que daba pena la cosa. Quedé de tercero.

10. Esta vez elegí 150 y volvió a aparecer el letrero “EN ESTE MOMENTO NO ES POSIBLE…”

11. El que venía era año bisiesto. Como todos, perdí el tiempo, salí sin medio y en la calle ya la cola era más larga. Pensé, como dice una amiga vieja: “Mejor dejemos esa m… pa mañana” y me fui a mi casa. A darle vida a mis ideas.