Por: Edelweiss

Cada día me convenzo más de que los servicios en este país tienen un diseño especial para volvernos locos a todos. Más todavía si son capturados por la poderosa mano de la revolución, verbigracia Movilnet, cuya atención al cliente nunca ha servido para nada, y ahora es peor.

Ayer fui a la oficina comercial de Movilnet en el Metrópolis para investigar sobre un trance que tenía con mi facturación. Pero después de perder dos horas de mi valioso tiempo (cosa que sólo puedo hacer en vacaciones), esperando estilo banco Provincial que saliera mi número, mi caso palideció al lado de la cantidad de cosas que escuché allí.

Tomé mi número y estratégicamente me quedé al lado de la señorita que los reparte, quien muy amablemente y con una gran sonrisa es especialista en dar respuestas negativas. Durante las dos horas me entretuve como es costumbre, observando el comportamiento de los demás, compartiendo esa pena colectiva de todos los que allí estábamos, llamada Movilnet. Escuché las calamidades de todo Barquisimeto, mientras cada cliente le planteaba a la niña en cuestión sus múltiples problemas, para los cuales nunca había una solución. He allí el punto principal de este post.

Cliente: “Ayer compré este teléfono y no me quiere agarrar las tarjetas”
Chica Movilnet: “Ay señor, hay problemas con el sistema prepago, todo el fin de semana ha estado así. Tiene que esperar que se solucionen los inconvenientes del sistema”.
Y mientras tanto, el señor no puede hacer nada con su telefonito nuevo, porque de paso, nadie le advirtió cuando lo compró, que ahora a Movilnet no le sirve nunca nada.

Cliente: “Mi teléfono está como bloqueado. No puedo hacer nada, parece que es una falla del equipo y quiero que me lo revisen”.
Chica Movilnet: “Pero eso es soporte técnico, señora y por aquí no arreglamos eso. Tendría que enviar el equipo a Caracas para que se lo arreglen allá porque aquí no podemos”
Y mientras tanto, la señora pone cara de ponchada, preguntándose cuánto tiempo tendría que estar su teléfono es Caracas, seguramente sin solución.

Cliente: “Necesitamos hacer un cruce de líneas entre estos dos teléfonos”
Chica Movilnet: “Pero eso no puede hacerlo ahorita, porque tenemos problemas con la plataforma y los cruces están suspendidos temporalmente. Tiene que venir después”
Y mientras tanto, los novios se quedaron con las ganas de cruzar sus líneas.

Cliente: “Vengo por segunda vez a cambiar este teléfono que compré aquí. El primero me salió malo, y el este también. Me dijeron que si tampoco servía viniera a cambiarlo”.

Chica Movilnet: “Ay, mi amor pero ese teléfono está agotado. Tiene que esperar que vuelvan a traerlos porque ahorita no tenemos”.

Y mientras tanto la doñita se tiene que quedar con su segundo aparato defectuoso, hasta que vuelvan a traer uno, que no se sabe si servirá….

Cliente: “Tengo un plan corporativo y necesito desincorporar unos números. Quiero saber qué hacer en ese caso”.
Chica Movilnet: “Ahorita no estamos atendiendo planes corporativos porque tenemos problemas con el sistema de post pago. Pero si es una línea jurídica, no la puede desactivar”
Y mientras tanto…raro es que le hubiera dicho que sí a algo….

Y así, problemas de pago, de líneas, aparatos y demás, para los cuales nunca hay una respuesta positiva. No hay, no tenemos, no sistema, no se puede, son las letanías que sustentan el funcionamiento de Movilnet.  Y me pegunto, ¿cómo pueden trabajar todos los días del mundo así? Cuando a las dos horas me tocó pasar, ya sentía insignificante mi inquietud.

Pero ya que estamos en esto de Movilnet, debo decir que las oficinas de Metrópolis y Las Trinitarias son dos cosas completamente disímiles. Parece que se tratara de dos empresas separadas, sobre todo por aquello de que, igualmente, al mejor estilo banco Provincial, cada operador te dice una cosa distinta. No hay información precisa, y es que ni siquiera manejan la misma información. Y la empresa crece y crece, cada día la gente compra celulares como loca y ellos no están capacitados ni para prestar un servicio medianamente decente para tanta gente, ni mucho menos para darles respuestas o solucionar sus problemas. Lo que importa es vender aparatos y líneas.

Como dato adicional: En Las Trinitarias nos atendieron mejor y nos dieron respuestas más coherentes… pero adivinen qué? No había sistema…

(La foto la tomamos prestada del Flickr de Huguito, sin permiso… por ahora)