You are currently browsing the tag archive for the ‘cinex’ tag.

Por: Oswaldo Parra

Reciban mi más cordial saludo. En el día de hoy compré a través de su página en internet tres boletos para la película High School Musical 3, proyectada en la sala 5 de Cinex en el CC Metrópolis de Barquisimeto. El proceso fue rápido, sin presentar ningún inconveniente. De inmediato recibí la confirmación por correo electrónico de la transacción y el número de control de la misma.
Me dirigí al cine con una hora de anticipación (para no arriesgarme a los 45 minutos que han fijado como límite) para retirar mis entradas a través de la máquina expendedora, siendo el caso que la máquina estaba apagada, por lo que me dirigí a la cajera y le manifesté que quería retirar las entradas que ya había cancelado con mi tarjeta de crédito. La cajera me dijo que tenía problemas con el sistema, por lo que llamó a un supervisor, quien después de unos diez minutos me indicó que él mismo me llevaría a la sala al momento de iniciarse la función porque la máquina no había imprimido los boletos (ni mi comprobante de compra). Acepté la solución y unos 25 minutos antes de iniciar la función me dispuse a hecer la cola en la venta de alimentos del cine, observando que de ocho cajas sólo una estaba funcionando, a pesar de que había una fila de al menos 18 personas.
Llegado mi turno, casi a la hora de la función (2:00 pm), me entregaron las cotufas que obsequian por la compra de las entradas (gracias de nuevo al supervisor, quien le informó a la cajera), compré algunos productos y ocurrió lo siguiente: el monto total de la compra era de Bs 41, y la cajera me preguntó si tenía Bs 1. Le manifesté que no y me preguntó si quería “completar” el monto de mi compra con un Cocosette. Yo no deseaba nada más, por lo que me dijo que no tenía sencillo para darme cambio, y le respondí que se quedara con el cambio si no me podía dar vuelto, o que lo pusiera en un cochinito para el aguinaldo. La señorita me llamó “grosero”… ¿Grosero? Grosero es que se cometa un error con un cliente y esperen que siga pasivo aceptando las reglas que impone el local. Grosero es que la cajera me arroje los pitillos al yo responderle que tuve que esperar inútilmente a que me entragaran los boletos QUE YO PAGUÉ, no los pedí regalados ni me los dieron en la radio; además de que el servico en el expendio de alimentos era escaso y lento.
¿Que si yo estaba molesto? Pues sí, pero no insulté a nadie, aunque no podían esperar paciencia de mí en ese momento.  Lo mejor del caso es que la cajera me dió el cambio exacto: un billete de cinco, uno de dos y dos monedas de un Bolívar (total 9 Bs). ¿Para qué me dijo que no tenía cambio? Ya sé, si 100 clientes aceptan el Cocosette, la caja registra 400 Bs extra. Pero si yo conozco la técnica y no la acepto el cajero DEBE entregarme mi cambio.
Imagino que mi caso es el resultado de Una Serie de Eventos Desafortunados, pero espero que si tienen un departamento de reclamos, y si aplican principios de Gestión de Calidad y Mejora Continua en su organización, puedan emplear este caso como ejemplo de lo que puede molestar y hacer marchar a un cliente. Yo seguiré asistiendo a sus salas, pero no gracias al sabor de sus cotufas ni a lo cómodo de sus butacas, sino gracias a ese anónimo supervisor que se disculpó conmigo y supo escuchar mi queja, sin decirme como la señorita de la caja: “No es conmigo que se tiene que quejar”.
Señorita: la cara de la empresa ES USTED. La empresa ES USTED.
Cinex: esa muchacha los hace verse mal (peor que una película pirata). Ideen formas de resolver conflictos sin lesionar al cliente.
Señor supervisor: mi admiración y mi agradecimiento para con usted.
Intencionalmente no averigué los nombres de los empleados, ni de los corteses ni de los agresivos, eso queda de parte de ustedes.

Atentamente,
Oswaldo Parra
CI 00000000
Tlf: 04xx0000000
NÚMERO DE TRANSACCIÓN: 4588797

Por: Edelweiss

Creo que Cinex está dejando de ser mi opción preferida para ir al cine. El fin de semana fui a ver La Virgen Negra, y sin pensarlo mucho escogí el Cinex del Babilón porque es el que siempre está más solo y tal. Ni soñar con encontrar entradas en Sambil, por ejemplo.

Fui y como siempre, sin colas, sin estrés ni gentirín compré mis tickets y entramos tan tempranamente que aún no habían apagado las luces de la sala. El efecto fue parecido a la razón por la que no me gusta ver cómo se preparan algunas comidas :s

La sala era un desastre: asquerosa, desordenada, horrible. Pero lo que más me impresionó no fue el desorden de cotufas y papeles tirados en el piso y los asientos, sino lo mugrientas que están las sillas… esas cómodas y grandotas sillas. Inmundas, negras, nunca jamás en la vida les han pasado un “trapito” (como decimos en Barquisimeto), una esponja o algo. Aquello tiene acumulado como 5 años de mugre en cada uno de los asientos. Se pasan.

Como es costumbre, me fui a protestar y a ver qué decían los que allí trabajan, sin esperar nada, no soy tan ilusa. Me les acerco y les digo:

Edelweiss: “Oye, aquí nunca limpian esas salas?”
Chico Cinex: “Lo que pasa es que el personal de mantenimiento está libre hoy” (Hoy es un día sábado, ok?)
Edelweiss: “Y nadie lo sustituye? Nadie pasa una escobita? Recoge? Coletea?”
Chico Cinex: “No señorita y como ya es tan tarde” (9 y 30 p.m.)
Edelweiss: “O sea, que quienes venimos a la última función nos tenemos que calar el desastre que dejan todos los que vinieron a las funciones anteriores???”
Chico Cinex: “Es que hay poco personal. No somos muchos y el cine es muy grande, pero usted puede escribir en las sugerencias que aparecen en nuestra página web” (jajajajajaja)
Edelweiss: “Yo obviamente no espero que se pongan a lavar la sala, cosa que deberían hacer de vez en cuando, pero al menos pudieran recoger un poquito, todo está patas arriba, o al menos apagar la luz para que el resto que entre a la sala no vea todo ese caos”.
Chico de Cinex: Le hizo una seña veloz a una compañera quien salió corriendo a apagar la luz

O sea…

Siguió entrando la gente y no se dieron cuenta a primera vista como nosotros, del deplorable estado de la salita de cine, e iban ganando. Hasta que me senté con mis tres compañeros, no me había percatado del gran pegoste que era el piso: un pichaque. Pega pura, pues. Al salir de la sala uno de mis compañeros de cine, llevaba pegada a sus zapatos una colección de papelitos de pitillos, cotufas, bolsitas de chucherías, etc. Una buena muestra.

Entonces yo me pregunto:

1.    ¿Será que todas las salas de cine son así y uno con la luz apagada casi siempre, no se da cuenta?
2.    ¿Será por eso que las salas del Babilón siempre están vacías?
3.    ¿Cuánto pagarán ahí en el Cinex como para responder sin el menor interés y como con anemia las inquietudes de un cliente, estilo “piense lo que quiera”?

Al salir, el chico Cinex nos dio las buenas noches, y señalando los pies de mi amigo, el coleccionista de papelitos en el zapato, le dije en un tono muy exagerado, claro: “la sanidad debería cerrar este cine”. Y él junto a otros dos compañeros respondieron: “Llámelos!!!”.

Por: Edelweiss

Ya me había ido muy bien en Cinex para ser verdad. Yo prefiero ir a ese cine antes de tener que ir a Las Trinitarias, porque ese centro comercial es un hervidero de desesperación y de gente que uno nunca se quiere encontrar. Así que prefiero Cinex, en Babilón o Metrópolis.

Sin embargo, hay un factor fundamental que es terrible en Cinex: el sistema de reservación. Somos muchos los que preferimos reservar porque no tenemos paciencia para hacer colas y además, tener la entrada segura al llegar. No sé si lo han intentado por teléfono, pero es imposible. En la cartelera en el periódico aparece un *cine para llamar desde el celular, donde NUNCA atienden. Como segunda opción aparece un 200.cine, número que de entrada parece raro, porque no es un 0500 o 0800, que es lo usual. Como en el número del asterisco jamás responden, la gente intenta con el 200. Hace mucho tiempo llamé del celular a ese número misterioso y me quedé loca cuando me cayó la contestadota de alguien que decía: “si usted está llamando a Cinex debe marcar 0212-2002463 -o sea, 0212-200.cine!!!-, y si en realidad me está llamando a mi, deje su mensaje”.  Claro, es lógico, 2002436 es el número Movilnet de alguien que ya debe estar harta de que la llamen para reservar entradas, y en ningún lado, 3 años después hacen ninguna aclaratoria al respecto. Ya ella debe haber cambiado su número.

Lo cierto es que, en ese 0212.200.cine no se puede reservar para el interior, jamás atiende alguien que no sea una contestadota, es un paquete, pues. Y la página web tiene un montón de advertencias que te dicen que no es una página segura, que no ingreses allí tus datos…y con la cantidad de veces que me han tumbado real por tarjeta de débito, ni loca meto mis datos en un sitio con semejantes advertencias.

Así que al ir a Cinex, no queda más que calarse la cola, que en Babilón, por ejemplo, suele ser más corta y rápida.

Fui al Metrópolis y el episodio “buzón de sugerencias”, ocurrió en la “dulcería” como le llaman ellos… Yo siempre prefiero hacer la cola mientras Nelson busca los puestos o hace la cola para entrar, saben por qué? Porque normalmente no hay lo que yo quiero comer y tengo que pensar en un plan B.

5 cajas, 4 cerradas. Ya por ahí vamos mal. Llega mi turno, pido dos perros un refresco grande, un Cocosete y además, dos cajitas de cotufas que estaban regalando con las entradas. Cuando tenemos todo el pedido sobre el mostrador, el cajero dice “tenemos todas las bandejas ocupadas, se lo va a tener que llevar así”. Y por supuesto, me activó el suiche. O sea, un perolero, un montón de cosas que se derraman, que no se pueden llevar varias a la vez en la mano porque alguna se va a caer, así seamos dos personas. Además, mi engreída condición de cliente, no me permite aceptar jamás una respuesta como “las bandejas están ocupadas”. Y le pregunto: “¿Tienen 3 mil personas en el cine y tiene sólo 100 bandejas?”…y él dándosela de pilas me responde: “Hay más de 3 mil personas en el cine ahora”. Entonces, me instalé en la caja y le dije que hasta que una de esas 3 mil no soltara una bandeja yo no me iba a mover de ahí con ese montón de cosas en la mano.

Sé que a veces pueden parecer exageradas esas reacciones, pero es justamente por el conformismo, por la resignación y por el “qué más queda”, que ningún servicio en este país sirve para nada y nadie se esfuerza por atender bien en los negocios… y tampoco por comprar suficientes bandejas para cuando se les llene el cuarto de agua.

El señor que estaba detrás de mí en la cola, visualizó por allá tirada una bandeja que alguien había dejado, sucia por supuesto, y me la trajo. Le digo entonces al cajero… ajá, y quién se encarga de esto, porque ni modo que me la lleve sucia??? Molesto, llamó a una de sus compañeritas para que me limpiara la bandeja y me la entregó. El señor de la cola me dijo que estaba bien, que había que quejarse para que las cosas medio funcionaran… me dio cuerda, pues.

Ahí se me pasó, porque una vez que tengo lo que quiero, esos arranques se me pasan rápido…pero me amotinan demasiado esas cosas tan básicas, sencillas, que no pueden ser cubiertas.

Quejorio

abril 2014
L M X J V S D
« ene    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Estamos en:

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.